Publicado: 13 de Mayo de 2016

La función de un amortiguador es conseguir un equilibrio entre máxima seguridad y confort. Su adecuado funcionamiento es esencial para el control de un vehículo, especialmente a altas velocidades y en situaciones de riesgo.

Los amortiguadores influyen directamente en el comportamiento de los frenos, la dirección y la estabilidad de un vehículo, por lo que su mal funcionamiento afecta de manera peligrosa a su comportamiento y a la seguridad de sus ocupantes. Forma además, junto con los frenos y los neumáticos, el Triángulo de la Seguridad del Automóvil.

El correcto funcionamiento de un amortiguador depende de diversos factores, como el estado de la carretera, la carga del vehículo, el kilometraje y efectos de desgaste como el frío, el calor y la humedad. En consecuencia, la acción de estos factores hace que el efecto del amortiguador se reduzca paulatinamente, hasta que deja de funcionar correctamente. Al no tratarse de un desgaste perceptible, el conductor ha de realizar revisiones periódicas cada 20.000 kilómetros.